Inglaterra ha conseguido reducir el uso de bolsas de plástico en un 85% en un año tras la implantación de una tasa de 5 peniques por bolsa, demostrando la eficacia de este tipo de medidas para reducir las ingentes cantidades de bolsas de plástico procedentes de supermercados e incrementar el uso de bolsas reutilizables.

Solamente en los primeros seis meses, y solamente en los 7 mayors supermercados, esta nueva tasa ha evitado que 500 millones de bolsas de plástico terminen en la basura on en el medio ambiente.

Según el Waste & Resources Action Programme en 2014, se estimó que, en los mismos supermercados, se habían usado unas 7.640 millones de bolsas de plástico, 200 millones más que en el año anterior.  Esto representa 140 bolsas por persona y un total de 61.000 toneladas de plástico

Según la Ministra de Medioambiente, Therese Coffey, «sacar 6 mil millones de bolsas de plástico de la circulación es una noticia fantástica para todos nosotros. Esto significará que nuestra preciosa vida marina está más segura, nuestras comunidades son más limpias y que las generaciones futuras no estarán cargadas con montañas de plástico que necesitan cientos de años para descomponerse en los vertederos.”

La cadena de supermercados Tesco registró una reducción del 78% en el consumo de bolsas de plástico. Se notó un cambio mayor en los clientes de compra online, en donde el 50% de los compradores prefieren sus envíos sin bolsas.

La norma sólo afecta a grandes tiendas (de más de 250 empleados) y a las bolsas de menos de 70 micras (0.7 mm) de espesor.  Este impuesto sigue a iniciativas similares implantadas en la región: en Irlanda en 2002, en Gales en 2011,  en Irlanda del Norte en 2013 y en Escocia en 2014  –con reducciones del 95%, 76%, 71% y el 80% respectivamente en el primer año.

El caso inglés demuestra, una vez más, la gran eficacia de normativas como esta para detener la creciente epidemia de bolsas de plástico que vive nuestro planeta.

La bolsa de plástico es uno de los objetos desechables más destructivos, primero por la cantidad astronómica de bolsas que se consume a nivel mundial: 500.000 millones al año, las cuales si las uniéramos en una sola fila, a razón de 50 cm por bolsa, darían la vuelta al mundo más de seis millones de veces y cubrirían la distancia entre la Tierra a la luna y 648 veces.

Además, el plástico en el medio ambiente tarda cientos de años en descomponerse pero, especialmente en el caso de las bolsas, se fragmenta en trozos cada vez más pequeños que son transportados por el viento y el agua hasta contaminar las zonas más remotas. Estos fragmentos, por pequeños que sean, siguen siendo son tóxicos y no biodegradables.

Además del impacto visual, ambiental y tóxico en el medio ambiente, la peculiar forma y textura de las bolsas las hace muy peligrosas para los animales. Cada año millones de animales mueren por ingestión y atrapamiento. Las aves se ven especialmente amenazadas. No hay que olvidar que muchas de estas bolsas terminan en el mar, con efectos devastadores para la fauna marina. Por ejemplo, todas las especies de tortugas marinas las comen, sufriendo oclusión intestinal, prolapso rectal y a menudo una muerte agónica.

Ojalá más países sigan el ejemplo de Inglaterra y entre todos abracemos una cultura de sostenibilidad que destierre los usos irresponsables del plástico de nuestro planeta.