¿Sabías que Francia ha decidido cambiar sus legislación para dar un paso al frente en la lucha contra el plástico?

Francia es el primer país del mundo en prohibir el uso de vasos, platos y cubertería de plástico. La nueva ley será efectiva a partir de 2020 para dar tiempo a los negocios para adaptarse a la medida.

Esta ley es parte de la iniciativa francesa llamada “Transición de la Energía para la Ley de Crecimiento Verde”, que intenta abordar el cambio climático, mitigando el impacto que produce el plástico en su creación. 

Dicha ley es obra de Ségolène Royal, ministra francesa de Medio Ambiente, Desarrollo Sostenible y Energía. Su plan «Crecimiento Verde» pretende reducir los residuos de vertederos a la mitad para 2025 y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 40% para 2030, en comparación con los niveles de 1990. 

Esta iniciativa se enmarca dentro  de un movimiento para reducir nuestra adicción a los plásticos de usar y tirar en diferentes partes del mundo.

Sin embargo la ley permitirá el uso las vajillas y cubertería desechables siempre y cuando sean compostables y estén hechas de materiales con un origen biológico del 50% para 2020. Esto es una laguna importante, ya que la ley desaprovecha una oportunidad para apostar de forma más decidida por los objetos no desechables.

Com sabemos, la huella de carbono, energía y de contaminación de los plásticos desechables «biodegradables» puede ser todavía mayor que de los plásticos convencionales.

Además, si bien en teoría los residuos generados a partir de las cuberterías desechables amparadas por la ley  francesa se pondrán compostar en las casas, sigue en estudio el método con el que se va a llevar a cabo este proceso, ya que la mayoría de los plásticos etiquetados como biodegradables sólo son compostables en instalaciones industriales, que generalmente alcanzan temperaturas más altas que las de los compostores domésticos.

Por otra lado, la propia industria plástica, que se ha opuesto enérgicamente a la medida, tampoco está preparada para hacer un cambio a plásticos desechables biodegradables. El propio secretario general de Pack2Go Europe, una asociación industrial que representa a los principales fabricantes europeos de envases para alimentos, dijo que no hay ninguna prueba que los materiales de origen biológico para estos empaquetados sean más beneficiosos para el medioambiente (lo cual es cierto en cuanto a impacto energético y en CO2, pero no en cuanto a residuos) y añadió que «Encontrar un paquete que cumpla con los requisitos de higiene de los alimentos realmente críticos que los consumidores quieren, que también pueden ser compostados en un composter doméstico … en este momento no existen».  

La conclusión es clara: la mejor solución es prescindir completamente de objetos desechables y emplear objetos duraderos como siempre se ha hecho: loza, vidrio, metal etc.

Una segunda opción menos ecológica sería emplear objetos desechables de bambú, cartón, papel etc. (realmente biodegradables).  

Entendemos que esto plantea importantes retos para muchas empresas, pero también hay que entender estos retos como oportunidades para la innovación, el emprendimiento, la generación de puestos de trabajo y de nuevos modelos de negocio que minimicen la generacón e residuos.

Cada año, según la Asociación Francesa de Salud y Medioambiente (ASEF), Francia desecha 4.73 mil millones de vasos de plástico. Sólo 1% de esa cantidad es recuperado para su «reciclaje», aunque ya sabemos que el reciclaje real de plásticos es sólo un espejismo.

El uso humano del plástico ha llegado a ser tan común que el Foro Económico Mundial ha estimado que para 2050 habrá más plástico que peces en el mar.